PARAGUAY: “La transparencia debe fortalecer la democracia, no convertir la crítica al poder en un factor de sospecha”
CIVICUS conversa sobre los desafíos de la “ley anti-ONG” de Paraguay con Hugo González, director ejecutivo de la Red Paraguaya de Artistas LGBTQ+ (REPAR+), una organización de la sociedad civil (OSC) que promueve los derechos de las personas LGBTQI+ y se ha sumado a la acción de inconstitucionalidad contra esta ley.
Treinta y ocho OSC recurrieron a la Corte Suprema de Paraguay para frenar la Ley 7363, que regula a las OSC. Presentada como una medida de transparencia, la norma somete a las organizaciones a un régimen de registro y fiscalización que la sociedad civil considera desproporcionado. Su aplicación estrecha aún más un espacio cívico ya restringido, sobre todo para los grupos que trabajan por la igualdad de género y la diversidad sexual.
¿Cuál es el problema con la Ley 7363?
La ley se promulgó en noviembre de 2024 y se reglamentó en octubre de 2025. Alcanza a las OSC que reciben o administran fondos públicos o privados, nacionales o internacionales, y los destinan a incidir en políticas públicas o actividades del Estado. El decreto reglamentario define esa incidencia de manera amplia, incluyendo informes, comunicados y otras expresiones públicas.
La norma crea un registro público a cargo del Ministerio de Economía y Finanzas y exige balances, actas, comprobantes e informes anuales sobre los programas, beneficiarios, personal, profesionales y entidades vinculadas. También prohíbe invocar la confidencialidad de los aportantes para eludir estos controles y prevé sanciones que van del apercibimiento a la suspensión y la inhabilitación.
La sociedad civil no rechaza la transparencia. Ya cumplíamos obligaciones civiles, tributarias, laborales y de prevención del lavado de activos, por lo que esta ley era innecesaria. La llamamos “ley garrote” porque duplica controles, usa conceptos amplios y convierte la incidencia pública en un factor de riesgo que activa una fiscalización extraordinaria con fines punitivos.
¿En qué contexto político se aprobó la ley?
El proyecto se aprobó gracias a la mayoría del oficialista Partido Colorado. El trámite avanzó en un clima de estigmatización de OSC, periodistas y personas defensoras, y coincidió con el funcionamiento de una comisión bicameral que enmarcó el financiamiento de las OSC en una narrativa sobre lavado de activos.
La ley también reflejó la convergencia entre sectores del oficialismo y redes religiosas conservadoras. Entre los principales impulsores estuvieron legisladores como Gustavo Leite y Lizarella Valiente, quienes también participaron en iniciativas y actividades vinculadas con organizaciones evangélicas. Esto no prueba que dichas organizaciones hayan redactado o financiado la ley, pero sí muestra una asimetría de acceso y escrutinio entre actores que inciden en las políticas públicas.
La ley trata en forma muy diferente a distintos actores que inciden en las mismas políticas. Impone amplios controles a las OSC, pero deja expresamente fuera a las iglesias y grupos religiosos.
¿Qué impactos está teniendo la nueva ley?
El impacto comenzó antes de las primeras sanciones. Desde que el Ministerio de Economía y Finanzas habilitó el portal de registro, las OSC hemos tenido que destinar tiempo, dinero y personal a cumplir las nuevas exigencias legales, contables y administrativas. Para los colectivos pequeños o sostenidos por personas voluntarias, eso significa que una gran proporción de los recursos ya no se destina al acompañamiento, la cultura, la investigación o la asistencia.
La incertidumbre también pesa. Aunque aún no se aplican sanciones de forma masiva, la ley ya está teniendo efectos disuasivos: donantes, colaboradores y organizaciones temen las consecuencias de participar o hacer incidencia.
Además, la obligación de entregar información detallada sobre los beneficiarios y colaboradores plantea riesgos para la privacidad, especialmente en comunidades pequeñas y grupos vulnerables. La seguridad de estas personas depende de quién accede a la información, con qué finalidad y con qué salvaguardas efectivas.
¿Qué obstáculos enfrentan las organizaciones LGBTQI+, y cómo los agrava la nueva ley?
En Paraguay, las organizaciones de género y diversidad trabajan en un contexto de discriminación estructural, marcado por discursos de odio, exclusión laboral y educativa, barreras en el acceso a la salud y dificultades para denunciar la violencia. A esto se suma la falta de una ley integral contra la discriminación, de reconocimiento legal para las parejas del mismo sexo y de procedimientos administrativos accesibles para el reconocimiento de la identidad de género. Todo ello mantiene a las personas LGBTQI+ en una situación de particular vulnerabilidad.
La Ley 7363 agrava estas dificultades, ya que impone requisitos amplios y poco claros a las OSC que defienden estos derechos. Las actividades artísticas de REPAR+ pueden ser consideradas a la vez como cultura, acompañamiento e incidencia. La vaguedad de la norma, sumada a la discrecionalidad y a la amenaza de suspensión, impide anticipar cómo se clasificarán esas actividades y podría disciplinar la voz crítica antes incluso de que llegue una sanción.
¿Cómo se movilizó la sociedad civil para llevar la ley ante la Corte Suprema?
La respuesta combinó análisis técnico, diálogo, alertas internacionales y litigio. Desde diciembre, OSC de derechos humanos, ambiente, cultura y desarrollo comunitario y sectores campesinos han presentado acciones de inconstitucionalidad contra la ley y su decreto reglamentario. REPAR+ se ha sumado porque consideramos que las libertades de asociación y expresión son esenciales para organizaciones que acompañan a personas LGBTQI+, denuncian la discriminación y participan en las políticas públicas.
Esperamos que la Sala Constitucional de la Corte Suprema examine estas acciones de forma independiente y urgente, a la luz de la Constitución, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Una decisión favorable protegería directamente a las organizaciones accionantes y fijaría un criterio relevante. No buscamos quedar exentos de rendir cuentas: buscamos impedir que un trámite se convierta en vigilancia política, en exposición de personas vulnerables o en castigo por disentir.
¿Qué acciones se necesitan, dentro y fuera de Paraguay, para revertir estas restricciones?
Dentro de Paraguay, la Corte debe resolver con urgencia y evitar daños irreparables mientras estudia el fondo. Pero una solución duradera exige que el Congreso y el Ejecutivo deroguen o reformen la ley por completo, mediante una consulta plural. Cualquier regulación debería ser precisa, evitar registros duplicados y proteger a beneficiarios, donantes, víctimas y trabajadores. Los pedidos intrusivos deberían pasar por controles independientes, y las sanciones limitarse a lo estrictamente necesario y proporcional. Esos criterios deberían aplicarse por igual a cualquiera que maneje recursos públicos o incida en políticas, incluidas las organizaciones religiosas.
La comunidad internacional podría mantener el seguimiento en las Naciones Unidas, sobre todo a través del Examen Periódico Universal en el Consejo de Derechos Humanos, y en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. También puede actuar mediante embajadas y organismos de cooperación. Los financiadores deberían ofrecer apoyo flexible para costos jurídicos, contables, tecnológicos y de seguridad, en lugar de retirarse por temor al nuevo régimen.
Paraguay necesita, además, una ley integral contra la discriminación, el reconocimiento efectivo de la identidad de género y protección para periodistas y personas defensoras.
No pedimos tutela externa ni privilegios. Pedimos solidaridad democrática para preservar un espacio donde la ciudadanía pueda organizarse, cuestionar y proponer. La transparencia debe fortalecer la democracia, no exponer a personas vulnerables ni convertir la crítica al poder en un factor de sospecha.
CIVICUS entrevista a un amplio espectro de activistas, personas expertas y líderes de la sociedad civil para recabar diversas perspectivas sobre la acción de la sociedad civil y otros temas de actualidad, con el fin de publicarlas en su plataforma CIVICUS Lens. Las opiniones expresadas en las entrevistas son de las personas entrevistadas y no necesariamente reflejan las posiciones de CIVICUS. Su publicación no es una expresión de apoyo a los entrevistados ni a las organizaciones que representan.